La moda esta de los celulares con cámara fotografica francamente nos tiene jodidos. No existe prácticamente ningún lugar público, sempúblico y hasta privado en donde no se encuentre uno de estos lamentables personajes con celu-camara, dispuesto a disparar el dichoso aparatico a diestra y siniestra.

Si estás en un restaurante, y para colmo, con quien no debes estar, no puedes ni tragarte la comida que ordenaste cuando miras que en una mesa cercana descansa, amenazante, unos de estos pinches celulares. O cuando entras a un motel, por ejemplo a entregar una carta o a pedir prestado el telefono, y atina a pasar alguien que te conoce o conoce tu carro y, para desgracia mayor, carga una camara movil, con lo cual se asegura un futuro chantaje. O que tal cuando, por descuido, ese tercer y critico botón de tu blusa no se encuentra en su lugar y el fisgón con cámara te fotografía inadvertidamente en tan comprometedora pose.

Los ejemplos serian infinitos. No deja uno de extremecerse pensando que fotografias inéditas y no autorizadas con nuestra imágen, generalmente en nuestro peor momento, circulen por alli, incluso en el mismo ciberespacio, siendo objeto de burlas, desprecios y sorpresas de nuestros semejantes.

Pero, qué hacer? La primera idea que nos viene a la cabeza sería coger a cogotazos a cuanto personaje desocupado ande con uno de estos aparatos, pero soy un pacifista convencido y las soluciones violentas definitivmaent no me gustan.

También podría promoverse una marcha pública pidiendo a nuestros congresistas la expedicion de unaley que prohiba estos bichos, pero conociéndo a los politicos, lo mas seguro es que perdamos miserablemente el tiempo, además de que probablemente seremos fotografiados por la Policia con celu-camaras para el archivo judicial.

Lo unico que he podido hacer al respecto es no volver ni a restaurantes, ni pasar por moteles, ni ir a ningún lugar critico en donde generalmente pululan estos paparazzzi criollos. Ah, y además, andar siempre acompañado de mi abnegada esposa, con la seguridad de que ante tan ejemplar escena nadie se molestará en disparar uno de esos molestos aparatos.